lunes, 8 de octubre de 2012

Cuando éramos pistoleros.

Hola a todos! (si, si, ya sabéis que me refiero  a vosotros tres.)
Este fin de semana hemos estado conociendo Almería y hemos visitado el famoso "Mini Hollywood". 
Resulta que no hay uno, sino tres. El más grande y visitado es el Oasys, una especie de parque temático con zoológico incluido y más orientado a niños y familias. También está el western Leone, un  pueblo del oeste,  pero más pequeñito que los otros.
 Y el Fort Bravo, que es el que visitamos http://www.fortbravo.es/ y del que os voy a hablar. Bien sabemos que este blog es de bares, pero no creo que protestéis. Más que nada, porque se dónde vivís...
Como iba diciendo, llegamos por la carretera del interior (Canjáyar, Ohanes, Rioja) no por la autovía, por un paisaje alucinantemente desértico, pero no menos alucinante por ello. La entrada nos la mostró además del cartel, un cowboy a caballo que estaba en la puerta, tan inmóvil que no sabías si era una estatua o un ser humano. Si  hubiese venido de niña creo que me habría dado un cosquilleo en la barriga. Llegamos por un camino de tierra (¿vamos a un poblado del oeste o a un parque temático? vamos al oeste!!) hasta la taquilla, sacamos la entrada y aparcamos el coche. A un lado está el poblado indio, a otro el fuerte y en frente el poblado del oeste en su versión gringa y mejicana.
La verdad que está muy conseguido. Como bien dijo mi amiga Mercedes sólo faltaba el típico matojo redondo dando vueltas por allí. El aspecto  sucio, polvoriento y viejo del western se palpa. Da un poco de miedo incluso. Te bajas del coche y dan ganas de sacudirte el polvo, entrar en el saloon y pedir un trago. Te das una vuelta por allí y sin darte cuenta ( o más bien haciendo un esfuerzo por parecerlo) te dan ganas de poner cara de malo de las pelis de Sergio Leone, o de echarte la siesta tapándote el sol con el gorro de mejicano... Pero también te da un poco de nostalgia. O incluso mucha.
Lo llevan unas 6 personas que hacen las veces de fotógrafos, chófer,de  camareros y  de actores. Hay varios pases en los que hacen una representación de  la típica pelea en el bar y otro de otra pelea con caballos, incluso arrastran a uno por el suelo con una cuerda (quién no ha soñado alguna vez con ser arrastrado de esa forma) y "matan" a un malo que cae desde el balcón. Tienen su papel estudiado, pero interactúan con el público e improvisan la mar de bien, con mucho acierto y gracia. Pero también te das cuenta en seguida que tienen más ganas que medios. Empiezas a pensar que que haría falta una inversión aquí, un arreglo allá, que se podría hacer esto lo otro... lo típico que pensamos siempre de negocios que no son nuestros y no sabemos lo que cuesta mantenerlos... No se como les irá, no se como funcionará y ni si se mantendrá con las visitas, pero esa sensación deja. De que cuesta, y que no hay colas de coches esperando entrar. Hacen anuncios, vídeos musicales y algunas pelis. Sólo espero que sea suficiente  y ojalá les vaya bien  porque merece mucho la pena.
El próximo fin de semana habrá un festival de cine con muy buena pinta
http://www.almeriawestern.es/home.php, en el que se va a proyectar un documental del que he tomado prestado el título del post. "Cuando éramos pistoleros" Me encantaría verlo la verdad.
Recomiendo vivamente una visita porque es un viaje al pasado, un pasado no histórico sino personal, de cuándo jugábamos a indios y vaqueros, cuando nuestro padre nos aburría con una peli del oeste a las 4 de la tarde (ese sonido de balas rebotando en las rocas), y de cuando se grababan un montón de pelis en la que para mi es una desconocida Almería, tan repleta de secretos como éste.
Ah! Se puede comer aquí... no es muy allá la comida, pero tiene su menú del día y platos combinados.
Es un sitio que sólo parece que no conoces tú: Bueno, tampoco eso.
Precio: 16.50€ con un paseo incluido en carromato, conducido por un rudo vaquero.
Acceso: Fácil de encontrar, luego hay que seguir un camino de piedras.
No apto: para quién espere encontrarse con diseny world. ( No digáis que no he avisado)