martes, 28 de abril de 2015

Into the hell  





Buenas de nuevo. Quería poner la letra "ll" en forma humeante, con forma de llama y humo pero apenas manejo el blog este, así que os hago este ejercicio de imaginación. Así es más gráfico lo del infierno.
Os vengo a hablar de un sitio que en realidad no es que recomiende... no me gustan mucho los macrositios para comer, pero por cuestiones que no vienen al caso, con frecuencia vamos  a comer al wok de Kinépolis. 
Un sitio que se mide en hectáreas, en vez de en metros y que siempre está bastante lleno. Normalmente vamos entre semana y está hasta arriba, hay que gritar para que te oigan, no se si por el ruido o por lo grande que es. Es un buffet libre de comida china. 
Yo no se como no ha entrado en quiebra con la clientela habitual, porque a veces dudo que los platos que lleva la gente no sea para venderlos en el mercado negro en vez de comerlos. A veces ves una fuente de gambas a la plancha suspendida por el pasillo y dices ¿vuela? y luego te das cuenta de que hay una persona que la lleva, lo que pasa es que no se ve. Podría confundirse con una pirámide de Egipto. En serio que me planteo que la recesión esa de la que hablan de China sea a causa restaurante.
El caso es que la comida está buena, tienen los típicos entrantes de arroz tres delicias, pollos con diversas verduras, frituras variadas etc. que no son nada del otro mundo y luego la verdura, carne y pescado para hacer al wok o plancha, que la verdad que están muy buenos. 
Y aquí es dónde está la verdadera atracción del sitio. El chef es la leche. 
Sólo está él para la plancha y el wok. Uno se acerca con precaución, temeroso incluso. Y el está ahí con sus ocho brazos y ocho manos preparando todo el pescado, la carne y las verduras. Coge un plato te pregunta regañando que cómo lo quieres, quizás no regañe, pero te lo parece, con la otra lo echa en la plancha, con la otra mueve el wok y luego cuando está lista los distribuye en los platos tal y como se lo habías dado. Como un crupier de un casino. Casi no ves sus movimientos. Parece un ser no humano, un extraterrestre que ha bajado a la tierra a servirnos. Con los otros brazos con los que no está cocinando, parece que está afilando cuchillo para tirarselos a quién le importune.
En este sitio he presenciado anécdotas muy curiosas de granainos intentando entender lo que le dice el hombre, que normalmente es "Qué salsa quieres?" "Plancha o wok?"  sólo que cualquier orden dada en Auswitch parecería un cumplido en comparación a como habla el amigo. Recuerdo una vez un gitano frente a él. El chino le preguntó : ¡ PLANCHA-O-WOKPLANCHA-O-WOK!
El gitano, nos miró fijamente muy despacio a todos los que estabamos allí, dió un paso hacia atrás y dijo : "Pero qué pollah dise!" Una mujer salió en su ayuda y le explicó amablemente que si quería el pescado a la plancha o en wok. No se si esta mujer era traductora, pero el caso es que gracias a ella llegó el mensaje, a él y a nosotros.
Pero es un espectáculo verlo trabajar. Qué pensará de nosotros? Yo cuando estoy allí frente a él, atenta como si me fuese a tirar una pelota (en llamas) de tenis sólo pienso que estará pensando... y después de observarlo mucho creo que su pensamiento es único: "Aquí están todos apollardaos".
Y cómo veis, hasta en el infierno hay cosas que ver y hacer. 


Dirección: Paque comercial kinépolis.
Precio: Buffet fines de semana 10€ y entre semana 7.50
Ambiente: Fauna ibérica 100%
Es un sitio que sólo conoces tú: Ni de coña.

martes, 14 de abril de 2015

EL ÚLTIMO CONCIERTO.

Buenas tardes de primavera! ¿Cómo lleváis la astenia primaveral? Yo con mi cara de póker habitual en esta época, creo que hay gente que cuando me ve piensa si hay algún tipo de vida inteligente en este cuerpo que se arrastra.
Os vengo hablar de otra novedad, como viene siendo habitual en este blog, un bar con una antiguedad mínima de 30 años, pero ¿a quién le importa? Todos los que me leeis sois amigos y parientes de primer grado de consanguínidad, así que no os soprenderéis.
El bar tiene un nombre que es pura poesia; miles de hadas frotan sus alitas y desatan polvo dorado, las hojas de las flores vuelan como suspendidas en el aire, una brisa cálida te acaricia cuando se pronuncia: JABUGO.
Con este nombre tan sutil, uno ya sabe lo que espera ¿no?
Este pequeño bar se encuentra en la calle Sócrates esquina Trajano. Un buen sitio. Un sitio que en el Monopoly de Granada debería ser un sitio muy caro. Así lo pensaba yo al menos cuando era pequeña, para mi la calle Trajano estaba a la altura de la calle Serrano de Madrid. En la birria de Monopoly que han hecho de Granada, no lo han contemplado así. No me han consultado si quiera...
Como decía, este bar lleva ya tiempo allí, si eres joven pasa desapercibido, al estar cerca de Pedro Antonio y no vender detergente en forma de chupitos, la gente joven pasa de largo... yo también lo he hecho. Fue dura la adolescencia en los 90.
Jabugo es un tesoro en el mundo de la chacina y el buen vino. Yo no entiendo de vinos nada, pero sus botellas puestas unas al lado de otras en una mesa que hay dentro de la barra parecen sacadas de un tesoro hundido en el fondo del mar. Parecen botellas de otra época, con etiquetas preciosas, como antiguas... dan ganas de probarlos todos. Junto a las botellas están los chorizos, las morcillas, los platos de ensaladilla rusa y los quesos! Todo exquisito, es verdaderamente un bodegón ese bar.
Pero a pesar de todo lo que les cuento, lo mejor es el camarero. Nunca habréis visto alguién cómo él. Como si fuera un famoso violinista y fuese a dar su último concierto te encantará verlo preparar las tapas, servir el vino, coger las copas, echar la cerveza, cortar el jamón (oh! si). Su cara, su expresión, su forma de andar y de estar de pie,  es para dibujarlo o filmarlo, de alguien que lleva toda la vida ahí y conoce todos los secretos... hasta los que no les has contado. Vaya arte que tiene el hombre. Ya sabéis que quizás sea algo exagerada, pero en el fondo también sabéis que algo de razón llevo.
Id y contadme si ha merecido la pena ver el concierto.

Lugar: Calle Sócrates esquina Trajano.
Precio: Los típicos de una vinoteca, no está mal para la calidad que tiene.
Parece un lugar que sólo conoces tú: Si, porque pasa desapercibido entre tanto pub de jóvenes, es cómo un cartel hecho a mano entre anuncios de neón.
Público: de 30 para arriba.