lunes, 22 de abril de 2013

ALIATAR  y el misterio de su aforo.

Comentar este bar es como para un cinéfilo comentar Casablanca. Un clásico, y todos tenemos una opinión sobre ellos.
El bar de los bocadillos, todo el mundo sabe dónde está, todo el mundo que haya nacido en Granada, claro.
En este bar siempre hay gente, mucha gente,  pero siempre cabes. A veces pienso que ni la mano y la llave de la Alhambra ni los tesoros escondidos de la misma, el verdadero misterio de Granada es por qué en sitios donde parece que no cabe un alma más y la gente se sale por la puerta uno al final siempre entra... y pide rápido, y come y bebe, y se va como un señor. Este misterio se hace extensible también a otros sitios como por ejemplo la heladería Los Italianos. Entramos a mogollón, pero entramos. Como dice mi hermano Gabriel, los granadinos no estamos preparados genéticamente para hacer colas.
Los bocadillos están buenísimos, de verdad. Casi siempre pido perrito, que no es el clásico de las películas (al que también guardo un gran sitio en mi corazón), sino uno con una salsa casera de morir... aunque la temperatura que alcanza este bocadillo está siendo estudiada en algunas centrales térmicas del país. La hamburguesa empanada, la hamburguesa normal, el San Francisco, el de habas con jamón, el de anchoas con mayonesa. Os digo que la mayonesa de este sitio podría ocupar otro post para ella sola, en serio. Siempre me hago la promesa de no echarle mayonesa, que ya con lo que lleva el bocata está bien y  así engorda menos y cuando me pregunta el camarero, ¿ quieres mayonesa?  antes de que termine la pregunta digo SI. Con ansia y salivando.
Los camareros son parte del encanto del bar, increíble eh? En Granada a veces encontrar gente que destaque por la simpatía es difícil. Pues aquí existe,  simpatía granaina, es decir, sin pasarse. Diciendo la broma justa en el momento adecuado, nada de expresiones como "que queréis chicos/as", "cariño", "guapísimas", eso son extranjerismos. Aquí si te dicen guapa te lo dicen con la mirada, si les caes bien, te lo dicen con alguna broma y se les pareces graciosa te  lo hacen ver con una risa franca. Bueno, igual estoy idealizando algo el bar. o quizás no, lo mejor es que cada uno lo juzgue por si mismo.



Precios: Popularísimos
Es un lugar que parece que sólo conoces tú: Si llevas a alguien de fuera si, aunque esté lleno. La gente se irá con la sensación de no ser el típico turista, sino de haber probado las mieles de ser granaíno.
Dirección: En la plaza Birrambla, un callejón paralelo justo por detrás de la cafetería Alhambra. Lo mejor es preguntar.
Ambiente: De todo tipo, jóvenes, viejos, señoras, familias con niños...

miércoles, 3 de abril de 2013


AL SUR...DE TODO.

Hoy nos trasladamos un poco más al sur.
Si, un poco más. Bueno, todavía queda un cacho, un poco más, un poco más, un poco más. Ya. Ya hemos llegado a Ugíjar. ¿Mareados? 
A fuerza de venir se quita, os lo aseguro.
Ugíjar es un pueblo de la Alpujarra Granadina, aunque   si no me hubiese trasladado aquí por trabajo, yo hubiera jurado que la Alpujarra terminaba en Trevélez. Creo que hay algunos mapas de la provincia en los que después de Trevélez aparece el  mar y monstruos marinos, como en la edad media.


Os voy hablar de un bar de aquí, del Bar Progreso. El nombre se ve que lo pusieron al abrirlo, allá por al año 50... y así sigue, no creáis. Su aspecto no invita a entrar, pero una vez dentro tiene su encanto. Es el típico bar de pueblo, que no tiene nada, con las mesas y sillas de concha y con un grupo de jubilados jugando al dominó. No se si es parte del mobiliario, pero siempre están allí. Lo comprobaréis cuando entréis y todos os miren a la vez. Tiene chimenea, con lo cual en las frías noches de invierno se agradece mucho. En Ugíjar no es que haga mucho frío, pero salir a las 8 de la tarde y no ver nadie por la calle te deja helado, al  menos al principio. 

El bar tiene una estupenda plancha y una estupenda cocina. Las tapas son bastantes grandes, todo lo que se hace a la brasa está buenísimo. El lomo, la longaniza, las hamburguesas... Ugíjar tiene algo que me gusta mucho, y son sus hamburguesas. Las elaboran ellos mismos, no sólo en este bar sino en todos y la verdad que cuando te acostumbras, no quieres una campofrio ni en pintura. También pasa con la verdura y fruta, es cómo decir ¿qué clase de veneno he estado tomando todo este tiempo?
Bueno, sigamos. También ponen de tapa,  patatas asadas, carne en 
salsa, albóndigas. Todo muy casero y muy rico. Hay menús. De hecho la última vez que estuve me tomé un cocido casi como el que de mi madre, para chuparse los dedos.
Recomiendo esta joya de las tapas a la brasa si venís a este pueblo, o si vivís en él. 

Económico: Mucho, de hecho es como lo que he comentado de las hamburguesas, cuando te cobran dos euros por una caña dices ¿qué clase de timo es este?
Parece un sitio que sólo conoces tú: No (los jubilados ya estaban allí antes)

Dirección: Una vez llegéis a la Iglesia, que está en la carretera preguntáis por el bar.